Huila Decaf nace en Acevedo, en el sur del departamento de Huila (Colombia), a 1.630 metros sobre el nivel del mar. En esta zona, reconocida por sus cafés de perfil limpio, dulce y perfectamente balanceado, el café crece en un entorno de suelos fértiles y clima templado que favorece una maduración lenta y uniforme de las cerezas. Un terroir que se traduce en taza con claridad, dulzor natural y una estructura bien definida.
Detrás de este lote está el Grupo Asociativo San Isidro, una comunidad cafetera con más de 45 años de historia en los municipios de Acevedo y Pitalito. Sus 85 asociados no solo producen café de alta calidad: desde sus inicios han apostado por la conservación de los recursos naturales del sur del Huila, adquiriendo más de 500 hectáreas dedicadas a la protección de bosques y cuencas hídricas en el Distrito Regional de Manejo Integrado Serranía de Peñas Blancas. Un proyecto que entiende el café como algo más que un cultivo: como una forma de cuidar el territorio y construir comunidad. Como recuerda José Ramón Collazos, uno de sus integrantes: el objetivo siempre fue proteger las aguas y la biodiversidad, y con el tiempo los bosques de la reserva se han convertido en hogar de especies nativas de la región.
Este lote, de variedades Colombia y Castillo, se procesa mediante método Lavado con recolección manual de las cerezas en su punto óptimo de madurez, fermentaciones controladas y secado al sol, lo que da como resultado una taza limpia, estable y de gran expresión aromática. Tras el procesado, el café pasa por un descafeinado natural mediante Acetato de Etilo (EA) derivado de la caña de azúcar. Este método consiste en vaporizar ligeramente los granos para abrir sus poros y lavarlos con el solvente natural, que se une a la cafeína y la extrae sin afectar los compuestos aromáticos responsables del sabor. El café se seca nuevamente hasta alcanzar niveles óptimos de humedad, conservando la estructura y el carácter original del grano.
En taza, Huila Decaf ofrece un perfil dulce, cremoso y muy reconfortante. El chocolate con leche aparece desde el primer sorbo como nota protagonista, construyendo una base densa y golosa. El caramelo suma dulzor integrado y una textura suave que redondea el conjunto. Con un cuerpo medio y una acidez equilibrada, presenta una taza dulce, redonda y accesible.
Con una puntuación de 82 y un tueste específico para espresso, Huila Decaf brilla bajo presión: en preparaciones cortas su chocolate y su caramelo se intensifican y ganan carácter, y con leche el resultado es una taza cremosa, envolvente y muy accesible. Un café pensado para disfrutar a cualquier hora del día sin renunciar a una buena taza.
Huila Decaf es una demostración de que el descafeinado puede ser tan rico y expresivo como cualquier café de especialidad: limpio, dulce y honesto, con el carácter del sur del Huila y el trabajo de una comunidad que lleva décadas cuidando su tierra.
