Montesol nace en las montañas de Jinotega, en Nicaragua, a 1.300 metros sobre el nivel del mar. En esta región montañosa del norte del país, el café crece en un entorno de gran riqueza natural donde el clima, la altitud y el suelo se combinan para dar lugar a perfiles expresivos, complejos y con una identidad muy marcada. Nicaragua no es de los orígenes más renombrados en specialty, y precisamente por eso cada lote que llega de aquí merece atención especial.
Detrás de este lote está la familia Rosales Mejía, que gestiona la Hacienda Montesol desde 1998 con un enfoque tan claro como ambicioso: producir café de especialidad con trazabilidad real, control total del proceso y un compromiso genuino con las personas y el entorno. La hacienda cuenta con 65 trabajadores permanentes y hasta 350 temporales durante la cosecha, un equipo que es, en palabras de la propia familia, el motor de su excelencia. Lo que diferencia a Montesol no es solo la calidad en taza, sino la forma de entender el café: sin intermediarios, con relaciones directas y honestas, y con la sostenibilidad como práctica diaria y no como discurso.
Este lote, de variedad Pacamara, se procesa mediante método Lavado. Tras la recolección manual de las cerezas en su punto óptimo de madurez, el café se despulpa, fermenta y lava cuidadosamente antes de secarse, preservando la limpieza y la transparencia aromática del grano. La variedad Pacamara, conocida por su tamaño excepcional y su complejidad en taza, se expresa aquí con toda su amplitud, dando como resultado un perfil de gran expresividad y carácter floral y frutal muy definido.
En taza, Montesol ofrece un perfil frutal, complejo y muy expresivo. El mango abre con una fruta tropical madura, dulce y jugosa que define el carácter del café desde el primer sorbo. El cacao aporta profundidad y una base densa y envolvente, mientras que los frutos rojos suman una acidez fresca y luminosa que da dinamismo y vivacidad al conjunto. Las rosas cierran el perfil con una dimensión floral delicada y persistente, muy característica de la variedad Pacamara en su mejor expresión. Con un cuerpo medio-alto y una acidez media-alta, presenta una taza frutal, compleja y extraordinariamente expresiva.
Con una puntuación de 86,5 y un tueste específico para filtro, Montesol despliega toda su complejidad en preparaciones donde el mango y los frutos rojos se abren con amplitud y las rosas aparecen con toda su dimensión aromática. Un café pensado para quienes buscan tazas con delicadeza, fruta madura y una complejidad que invita a prestar atención.
Montesol es una expresión del café nicaragüense en su versión más honesta y ambiciosa: una familia que controla cada detalle desde la finca hasta la exportación, una variedad que pocas veces llega a Europa con esta calidad y una taza que combina fruta, flores y profundidad en un solo sorbo.
